Nuestro viaje a Vermont

Cuando Mrs. Lyn me preguntó qué quería visitar en el este de EE.UU, mi respuesta no fue convencional: ¡Vermont!

Descubriendo el EE.UU rural

Vermont tiene un paisaje muy verde sin ciudades grandes. Parques naturales, montañas, lagos y praderas. Sus habitantes le dan importancia a ayudar a la economía local y hay muchos restaurantes que sólo usan productos locales. ¿Y cuál es uno de sus mejores productos? ¡La cerveza!

De hecho, algunas de las mejores cervezas del mundo sólo se pueden conseguir allí porque son originarias de Vermont y casi no tienen distribución fuera del estado. Entre las más conocidas están The Alchemist o Hill Farmstead. Pero también microcerveceras cómo Upper Pass o House of Fermentology.

La manera en que se centran en producir sólo en la región parece fuera del sentido común. Si puedes producir más y vender más ¿por qué no hacerlo? Parecen no tener interés alguno en crecer sino en simplemente seguir haciendo lo que hacen. Suena casi cómo el BaristaIF del que hablamos, la gran diferencia es que ellos siguen siendo un negocio de éxito y no sólo pagan las facturas sino que seguramente saquen muy buenos beneficios.

Para hacer la experiencia más completa nos quedamos en un yurt en el medio de la nada. Un yurt es una “tienda de campaña” tradicional mongola. Te permite estar en contacto con la naturaleza, oyendo los pájaros, los grillos, la lluvia. Pero te resguarda lo suficiente del frío/calor y de la lluvia como para estar cómodo.

Airbnb alternativo en Montpelier

El nuestro incluía un pequeño salón con un sofá y una chimenea, una pequeña estantería con todo tipo de libros, mesa de comedor, frigorífico, microondas… ¡Fue una experiencia genial!

Primer día: un poco demasiado intenso

El primer día teníamos que ir a dos de los sitios que queríamos visitar: The Alchemist y Hill Farmstead. La razón es que estarían cerrados el resto de días.

Pero además un amigo nos dijo que estaría en Burlington, por pura casualidad. Así que decidimos intentar meter todo en el mismo día.

Hill Farmstead ¿esto es real?

Cogimos el coche muy por la mañana y condujimos hasta la tienda Willey’s True Value Hardware. Es una pequeña ferretería y ultramarinos muy auténtica. Aquí ya conseguimos algunas de las cervezas que queríamos probar (Anna, Brother Soigné y Woods & Waters) , además de coger pan artesano, queso (muy famoso en Vermont también, sobre todo el cheddar) y cafés.

Después directamente a Hill Farmstead.

“Todo el mundo dice que esto es el medio de la nada, pero en realidad es el centro de algo” Menno Olivier, fundador de la cervecera holandesa Brouwerij de Molen

Después de leer mucho sobre Hill Farmstead, me sorprendió no ver una cola pero es que llegamos justo a la hora de apertura. Cuando nos fuimos estaba bastante más lleno.

El ambiente es genial. Siempre hay un food truck y familias sentadas en las mesas de madera. Probamos un par de cervezas y nos llevamos un par de botellas (Convivial Suarez y Florence) además de un growler de Double Citra. Difícil de decir, pero creo que a los dos nos pareció la mejor cerveza que probamos en todo el viaje.

Growler pequeño, nos costó $7

El growler es una botella de vidrio que llevas para que te llenen en los grifos de cerveza. Nosotros compramos una vacía allí para llenarla. Tienes que coger un ticket con un número y esperar a que te toque, como en la carnicería. Es gracioso pensar que el fundador de Hill Farmstead puso en su plan de negocio inicial que tendría unos $20 en ventas de growler a la semana. Os aseguro que el día que estuvimos allí hicieron muchísimo más que eso.

Desde luego Hill Farmstead me pareció un sitio especial. Es una pena que me quede un poco a desmano…

The Alchemist ¿has dicho gratis?

Salimos de Hill Farmstead directamente a The Alchemist.

Es un sitio completamente diferente. Aunque The Alchemist ha decidido quedarse local y no expandirse a lo loco (a pesar del increíble éxito de una de sus cervezas: Heady Topper), el sitio es bastante más comercial. Tienen un centro de visitas con muchas cosas con la marca (camisetas, gorras, etc.) y explicaciones sobre el proceso de elaboración y los ingredientes en las paredes.

Los baños en The Alchemist

El contraste es muy grande y no pude evitar sentirme un poco como en una atracción turística. Pero se me pasó rápido porque en The Alchemist te ofrecen probar sus cervezas gratis… todas las veces que quieras. Obviamente no abusamos porque teníamos que conducir pero nos pareció muy interesante que sea así. Pudimos probar Heady Topper, Focal Banger y Crusher. El shock es muy grande.

Hay que tener en cuenta que Heady Topper es famosa por ser una de las cervezas más buscadas. En 2013 arrestaron a una persona que revendía packs en ebay a $700. De hecho, se creó una web llamada Heady Spotter que se dedicaba a informar sobre donde había latas disponibles.

A Mrs. Lyn ninguna le pareció espectacular pero las 3 son de las mejores DIPA (Double India Pale Ale) que puedes probar. La que más me gustó fue Focal Banger, nos acabamos llevando un pack que compramos en una tienda.

Esta persona sirve pequeños vasos gratis todo el tiempo

Burlington, menudo ambientazo

En Burlington hicimos varias paradas. Dimos un paseo por el puerto, vistamos Zero Gravity Brewpub y fuimos a The Vermont Pub and Brewery (que nos decepcionó bastante). Hacía muy buen día y un montón de gente por la calle.

Pero el sitio que más nos gustó fue Foam Brewers. Todas las cervezas eran muy sorprendentes y atrevidas. Nos gustaron todas las que probamos. Además de que el ambiente era genial, con un montón de gente y música en directo. Pero desde luego ninguno de estos sitios es barato:

No se puede ahorrar mucho en cerveza con estos precios
Lista de precios en Foam Brewers. Esa Triple Elvis vale cada céntimo.

Desconectando de la ciudad

Los siguientes dos días nos dedicamos a relajarnos. El yurt que alquilamos tenía un par de sillas de madera fuera con un sitio para hacer una hoguera. Nos sentamos a disfrutar del buen tiempo y a probar las cosas que compramos. Estos dos días sí fueron más low cost. Nos dedicamos a visitar los pueblitos cerca. Hicimos varias paradas y nos tomamos nuestro tiempo.

También hicimos una visita a la fábrica de Ben and Jerry´s. Otra empresa que simboliza el espíritu de Vermont, muy comprometida con tener un impacto social. Aunque esa misión se ha diluído mucho ahora que es parte de Unilever. Aun así han acordado tener un Consejo de Administración independiente para poder mantener el espíritu de la empresa. Hace poco escuché un podcast con los fundadores (Ben y Jerry) en el que decían que estaban totalmente en contra de la venta y que se sienten totalmente desvinculados de la empresa. De todas formas, no está mal para dos tipos que aprendieron a hacer helado en un curso por correspondencia.

Como anédota, Jerry quería hacer trozos más pequeños y repartirlos de manera más homogénea en el helado. Jerry le dijo que de ninguna manera y esos trozos son una de las características más destacables de la marca.

La gente quiere trozos grandes. No importa que no haya trozos en cada bocado con tal de que sean grandes

Una de las cosas más curiosas de la visita es el “Cementerio de sabores”. Como su nombre indica, tienen una zona con tumbas para recordar los sabores que se dejaron de producir. Los epitafios te sacan una sonrisa, muy ingeniosos.

Sabores descartados en la fabrica de Ben & Jerry´s en Waterbury

¿He hablado ya de las cervezas?

Una cosa curiosa sobre algunas de las cervezas es que se acaban muy rápido. Sobre todo en verano. Por eso, en la web de las cerveceras ponen exactamente en qué tiendas distribuyen y qué día de la semana reparten en cada una. Así que aprovechamos para parar en Quechee cuando repartían la famosa Sip of Sunshine de Lawson´s Finest liquids y aprovechamos para coger también First Drop de Upper Pass. La primera cumplió las expectativas de ser una de las mejores que probamos. Pero sin duda el gran descubrimiento fue la segunda. Con menos de 6% de alcohol, es una American Pale Ale muy fácil de beber. Llena de sabores tropicales y cítricos. Desgraciadamente es probable que no la volvamos a beber en nuestras vidas. Producen tan poco que es difícil conseguirla fuera de Vermont. Ya no digamos fuera de EE.UU.

Eh… sobre los precios…

En cuanto al tema precios… Normalmente te dejan comprar un mínimo de un pack de 4 latas, y un máximo de 3 o 4 packs. Hay un máximo precisamente para que haya más gente que pueda comprarlas e intentar limitar la reventa. Cada pack de Sip of Sunshine nos costó unos $13. Las botellas de 75cl de Hill Farmstead costaban unos $11. Definitivamente no son cosas baratas. Pero este viaje es mucho más barato que ir a pasar un fin de semana a Nueva York, por ejemplo. El yurt nos costó 80 euros por noche (un hotel en Burlington costaba más de 250) y la visita a Ben and Jerry’s fue $4 por persona. Poder comer en nuestro yurt nos permitió ahorrar bastante también.

Todo depende del valor que tú le das a las cosas

La dueña del yurt nos recomendó encarecidamente visitar una granja. Fuimos específicamente al sitio saliéndonos un poco de nuestro itinerario. Cuando llegamos nos dijeron que costaba $18 por persona. Lo hablamos y decidimos darnos la vuelta y ahorrar esos $36. Tenía buena pinta, nos la habían recomendado y habíamos ido específicamente allí… pero no nos pareció que por ese dinero mereciese la pena.

Como siempre, acaba siendo un tema de a qué le das valor. Y yo me alegro de haber decidido visitar Vermont y de las cosas que decidimos hacer allí 🙂

¿Y tú? ¿Te has dado un capricho estas vacaciones? ¿Has decidido hacer algo low cost y ahorrar?

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