¿Por qué un ascenso no te hará feliz?

La felicidad no está en el siguiente puesto de trabajo

“Lo que hago es una mierda, pero estoy esperando a que me asciendan a jefazo de nosequé”. Estoy seguro de que habéis escuchado o dicho alguna variación de esta frase alguna vez. Es aspiración pura. El que lo dice ya se identifica más con su siguiente puesto que con el actual. Luego nos damos cuenta de que ese puesto de repente ya no es tan genial. Después de ese ascenso vendrá otro y otro y otro. Es la rueda del hámster.

Para poner palabras a lo que todos pensamos realmente: al final del arcoíris no está la olla llena de oro.

El ascenso puede no ser lo que crees

El tema es que todo el mundo tiene preocupaciones, todos los puestos tienen cosas negativas (¡también positivas, ojo!)

Los jefes/managers/VPs se preocupan por un lado de tener a los de su equipo/región/división contentos y con alto rendimiento, y por otro lado de cumplir con las exigencias que le vienen de arriba. Un equilibrio muchas veces delicado y que da más de un dolor de cabeza: contratar, despedir, motivar…

Vale, esto no parece ideal. A lo mejor si llego más arriba aún…

Consejeros delegados/CEOs/Directores generales suelen tener la agenda más apretada de toda la empresa. Y no me refiero a tu tiempo de oficina sino a comidas, cenas, eventos, etc. en los que tienes que “estar”. Constantemente dependes de gente alrededor tuya y tomas decisiones basándote en análisis de otros sin tener tiempo de comprobarlos por ti mismo. Los despidos en este puesto son relativamente habituales y a este nivel pueden estar motivados por temas políticos que no tienen nada que ver con tu rendimiento.

Si te equivocas puede que varios cientos de personas pierdan su trabajo. Y hagas lo que hagas nunca vas a tener a toda la empresa contenta. Además de que puede que haya grupos que se dediquen exclusivamente a boicotearte.

Si la empresa cotiza, los analistas serán una amenaza constante porque tu compensación depende en gran parte de la cotización.

Parece que no tienes jefes, pero los analistas, la Junta Directiva y los inversores realmente “mandan”.

¿A qué ya no suena tan bien?

Podríamos seguir hasta el infinito, no hay ningún puesto que te da la felicidad instantánea y además muchas veces idealizamos esos puestos.

El problema no es aspirar a otros trabajos, es idealizarlos

Yo creo que está bien pensar sobre tu carrera e intentar decidir qué trabajo te atrae más. Nos pasamos muchas horas de nuestra vida trabajando y es importante pensar sobre este tema. El problema viene cuando lo idealizamos y creemos que cuando lleguemos ahí todo será perfecto.

Cuando me veo a mí mismo muy optimista con algo me pregunto “¿estoy siendo realista?”. El truco de darse cuenta y hacer esta reflexión me ha hecho dar la vuelta a varias decisiones importantes.

Es importante hacer lo contrario cuando estamos pesimistas. Quizás no estás viendo la parte positiva de tu trabajo, pero 100% seguro que la tiene.

Hace tiempo un amigo estaba haciendo una visita una fábrica y se sorprendió de la cantidad de trabajo manual. Le empezó a preocupar cómo motivar a esos operarios que hacen exactamente lo mismo hora tras hora. Le preguntaron a un operario y contestó:

Este es el trabajo perfecto. Para mí lo más importante son mis hijas y este trabajo me permite irme pronto a casa y sin preocupaciones en la cabeza para disfrutar de ellas.

Todos los puestos que menciono arriba tienen, por supuesto, cosas positivas. Y puede que donde tú encajes sí sea ese puesto que estás buscando y te haga ser más feliz. Por supuesto, te animo a buscarlo y a luchar por él pero no te olvides de disfrutar por el camino.

Lo mismo opino de otras muchas cosas. Entre ellas, la independencia financiera. A veces pensamos que cuando llegas ahí, te retiras y eres automáticamente feliz pero la realidad es que es sólo una herramienta. La pregunta es ¿qué vas a hacer con tu independencia financiera que te hará más feliz? 

En Londres muchos edificios tienen placas de la gente famosa que vivió en ellos. Cómo hay muchos edificios antiguos, hay muchísimas placas. Hace poco vi la de Constantino Cavafis y me vino a la mente este poema que trata justamente de no centrarse en el destino y disfrutar del viaje.

Imagen: Mylius

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *