¿Qué harías si te toca la lotería?

¿Quién no ha pensado qué haría si le tocase la lotería?

“Comprarme un cochazo, una casa en la playa, ir dos meses al caribe,…”

Y después ¿qué?

Haz el ejercicio, piensa qué pinta tendría tu vida . Después de haberle enseñado a tus amigos tu coche nuevo y haber pasado el primer verano en tu casa de la playa… ¿qué queda?

¿Esos dos mes en el caribe?
El primer día seguro que es espectacular: increíble playa de arena blanca, das un paseo en barco y te tiras en una hamaca a tomar mojitos.

Hasta aquí es genial, estás de vacaciones y disfutando la experiencia.

Después de 5 semanas… La playa sigue siendo espectacular pero ya estás acostumbrado. Te conoces todos los rincones así que ya no vas en barco. Estás harto de los mojitos y tu salud se está resintiendo. De hecho, seguro que si te obligasen a hacer eso durante 3 mes te volverías loco. Mientras estás de vacaciones es genial pero después un tiempo necesitas otras cosas.

Que hacer si te toca la loteria

¿Por qué cuando nos imaginamos ganando la lotería se nos vienen estas cosas a la cabeza?

Como personas tenemos muchas dimensiones. Una de ellas es la de vivir en el momento. Pero tenemos muchas otras. Sentirte útil, tener un impacto positivo en tu entorno, cuidar tu cuerpo, aprender cosas, conocer gente, hacer deporte, estar con tu familia, mejorar en una actividad, etc.

Seguramente las cosas que de verdad queremos hacer son cosas mucho más sencillas. Leer un libro, ir a clase de pintura, salir a correr, tomar una caña con tus amigos. No cuesta una fortuna pero llena muchas de tus dimensiones.

Cuando nos imaginamos ganando la lotería, nos damos cuenta de que tenemos cosas al alcance que antes no teníamos y queremos “aprovechar”. Lo puedes ver en un buffet libre donde mucha gente come más de lo que de verdad quiere. Es algo que está motivado por un impulso. Imagínate ir a comer un mes seguido al buffet libre. Seguro que el último día acabas comiendo como comes ahora.

¿Qué pasa cuando se te pasa la euforia y te acostumbras?

“Dinero viejo” es la gente que viene de familias que llevan siendo ricas muchos años por lo que no pasan por la etapa de euforia. Normalmente se asocia a los títulos nobiliarios y empresas familiares creadas hace muchos años. Es lo opuesto a “nuevo rico”.

Generalizando, el dinero viejo es discreto mientras que el nuevo rico es llamativo. Estoy generalizando para transmitir el mensaje. Obviamente no todos son de una manera o de otra y la clasificación exacta de cada uno no está bien definida.

El otro día me di cuenta de que hablaba con alguien de dinero viejo. Por supuesto no fue por su rolex (ni siquiera llevaba reloj). Estábamos hablando en un grupo de 4 o 5 personas sobre viajar en avión. Alguien contó que se pasó todo su último vuelo de largo radio bebiendo gin-tonics. Varios comentaron cosas parecidas, de diferentes aerolíneas, otros destinos, etc. Esta persona, de una manera que no podía ser más humilde, dijo “yo sólo bebo agua en los aviones si no llego a destino deshidratado y sin energía”.

Alcohol gratis en vuelos de largo radio

El caso es que todos sabemos que ir en avión te deshidrata y que si bebes alcohol es incluso peor (ya con cambio de hora no digamos). Pero cómo es gratis lo tomamos por defecto para aprovechar. Él no.

La lotería y la independencia financiera

La independencia financiera se basa en calcular cuanto es suficiente. Si aspiramos a gastar como en el momento de euforia después de que te toca la lotería nunca tendremos suficiente. Pero creo que lo que de verdad queremos no es tan caro. Buscar lo que realmente queremos por supuesto no es fácil. Es muy complejo y tiene que ver con todas las dimensiones que tenemos.

Esta conversación muestra esta mentalidad a la perfección: el escritor Kurt Vonnegut estaba con su colega Joseph Heller en una fiesta que daba un gestor de fondos.

-Hey Joe ¿Cómo te hace sentir que nuestro anfitrión haya ganado ayer lo mismo que tu novela más popular ha ganado desde que se publicó?

-Yo tengo algo que él nunca podrá tener

-¿Qué demonios podría ser eso Joe?

-La certeza de que tengo suficiente.

 

Imagen: Thirunavukkarasye-Raveendran, 

6 Comments

  1. Hamster onFIRE

    La última frase resume perfectamente lo que es la comunidad de la independencia financiera.

    ¿Si me tocara la lotería? No compraría coche nuevo, el que tengo funciona perfectamente y mis necesidades están cubiertas. Invertiría el dinero exactamente igual, el objetivo sería el mismo: Vivir de mis rentas pasivas.

    Me concentraría en minimizar riesgos, por ejemplo retirando un 2% de mi cartera anual en lugar de un 4%. Depende de la cantidad que me tocase, podría diversificar en inmuebles y de alguna manera estar más tranquilo en las caídas de la bolsa.

    Quiero creer que tendría sentido común a la hora de gestionar ese dinero y que no formaría parte de la estadística que dice que el 80% de los ganadores de lotería pierden todo su dinero en tan solo 10 años.

    • Mr. Lyn

      Me pregunto cuantos ganadores de lotería saben lo que es la regla del 4% 🙂

      He leído que un estudio en Canadá concluyó que los vecinos de los ganadores también tienden a arruinarse: “Una señal reveladora fue que estos aumentaron el gasto en cosas que todos en el vecindario podían ver, como automóviles, mientras no lo hicieron en artículos de interior, como muebles.”

  2. Lo primero que haría es ponerlo en una cuenta donde no lo pueda tocar por 1 año al menos. Así me da tiempo para reflexionar que rayos voy hacer con tanto dinero. Definitivamente diversificaría TODO 50% en fondos, 25% en acciones, 15% en bienes raíces y el otro 10% para compartirlo con quien me de la gana o ayudar a otros en necesidad.

  3. Intetesante post.

    Al hilo de “dinero viejo” y “nuevos ricos”, me sucedió algo que nunca se me olvidará. Lo cuento como un chascarrillo que puede ser de interés.

    Una amiga de mi mujer nos invita a su casa. Ella es elegante y refinada, me encanta.

    Estando allí llegan 2 parejas de jóvenes. De su trabajo también. No nos conocemos de nada, y nos presentamos.

    Para romper el hielo, va uno y dice:
    – Pues ha estado muy bien el viaje a Qatar para jugar al golf. Han sido 4 días muy activos.

    Me sonrío y me digo para mis adentros: “qué gracejo que tiene el chaval, pues no voy a ser menos”. Y digo:
    – Pues nosotros nos vamos este finde a una playa nudista del ártico.

    Silencio en la sala.

    Mi mujer me mira desencajada y me murmura muy perceptiblemente:
    – Cariño, que no es broma.

    Tierra trágame. Así que de lo de Libertad Financiera ya ni hablamos.

    Es asombroso ver a nuevos ricos, con el título universitario todavía caliente, fundirse el sueldo en cosas a cuál más estrafalaria. En fin, seguro que todos tenemos historias como estas.

    Saludos.

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